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“Pertenecer: Ser parte integrante de algo”
http://www.wordreference.com/definicion/pertenecer
Pertene Ser= Confirmación de que existo y soy valioso, desde el punto de vista de la filosofía personalista, autores como Paul Ricouer y Pedro Laín Entralgo, han planteado como pocos pensadores, que el Otro nos es necesario para confirmar nuestro Yo, para afirmar, confirmar, darle un sentido y un peso a nuestra existencia. Ante la indiferencia de los demás y la cosificación de mi persona bajo miradas frías y ajenas, me convierto en un mero objeto incapaz de actuar y de ponerme de pie frente al mundo.
El otro día platicaba con una gran amiga, la Ing. Norma Campos de Díaz (Directora General del Instituto Senda de Culiacán, Sinaloa) educadora de buena cepa, persona que ha estudiado y ha aprendido mucho sobre los procesos de crecimiento y desarrollo humano. Una de sus frases finales me dejó muy impactado, intercambiábamos opiniones sobre los elementos comunes de los procesos de neurosis, adicciones, co-dependencia y muchas otras experiencias humanas de niños, jóvenes y adultos que arrastran con ellos una carga muy grande de sufrimiento, desorientación y en algunos casos; tal nivel de angustia y estrés que pueden llegar a desembocar en suicidio o al menos, en un intento del mismo. Mi amiga, me comentaba que después de muchos años de vivir su propio proceso de crecimiento y después de todo lo que ha leído y visto, está segura de que el elemento detonador de este tipo de experiencias, invariablemente es el sentimiento de NO PERTENENCIA.
El gran Psicólogo Humanista Abraham Maslow fue uno de los primeros pensadores que plantearon con mucha claridad las necesidades humanas, desde el punto de vista de las más apremiantes hasta otras que aún siendo muy importantes, no son tan indispensables para vivir, tales como: las necesidades materiales, el hambre, la sed, el sexo, etc.
http://es.wikipedia.org/wiki/Pir%C3%A1mide_de_Maslow
Sin embargo, sin negar la aportación de Maslow, quiero señalar que entre las necesidades que el sitúa como superiores, no tan indispensables para la vida, estaría el sentido de pertenencia y creo que tal vez, éste necesita ser más estudiado por sus efectos positivos o nocivos en la vida de las personas. Si tomamos como válido el comentario del primer párrafo, entonces el sentido de pertenencia se estaría colocando en una posición más importante que las mismas necesidades básicas en muchos casos. Revisando historias tan recientes como la del joven que masacró a sus compañeros en el Tecnológico de Virginia, o como el joven que hace unos días hizo lo propio en otra universidad de Estados Unidos, nos revela una situación en la que paradójicamente, los dos adolescentes tenían resueltas sus necesidades más básicas, pero algo que tenían en común era que no se sentían parte de su comunidad de compañeros, nunca sintieron que formaran parte de su grupo humano más cercano y por lo mismo, ello contribuyó a alimentar un vacío de lazos afectivos necesarios para una sana existencia cotidiana. Los dos se sentían rechazados, discriminados, no reconocidos en su valor como seres humanos.
Este sentimiento o percepción de no pertenencia es devastador para el que lo padece, independientemente de las causas; falta de afecto de padres y hermanos o parientes cercanos, hijos muy jóvenes que son enfrentados a situaciones difíciles y que necesitaban mayor seguridad emocional, personas, hombres y mujeres, que por razones de estudio o de trabajo, tienen un estilo de vida solitario, que brincan de un lugar a otro y no han podido establecerse en una comunidad y crear esos lazos de afecto tan indispensables para vivir. La vida actual, apunta a un estilo de vida más activo, en el que las personas viajamos y nos trasladamos más, pero en ningún caso es justificable o será suficiente querer vivir solo, estrechando lazos efímeramente para cerrarlos de nuevo una y otra vez. Cada vez que leo, analizo o me encuentro con este tipo de casos, no puedo menos que recordar, que nuestro mundo va tendiendo más al individualismo, se incrementa el número de personas que pasan menos tiempo en un mismo lugar y por ello, no será extraño que se multipliquen las situaciones de individuos desvinculados y solitarios.
Si esto es parte de la realidad actual, la movilidad humana, la competitividad laboral que está formando una casta de ejecutivos implacables, supereficientes, pero desconfiados de los que le rodean, entonces creo que valdría la pena asumir el compromiso que cada uno de nosotros podemos tener con alguna de estas personas si nos cruzamos en el camino. Recuerdo la película cadena de favores, donde un niño se plantea una idea para mejorar el mundo, en la que todos los miembros de la clase tendrían que hacer algo por tres personas, algo verdaderamente importante, donde les hicieran sentirse valorados en su dignidad y a su vez, cada una de estas personas tendrían que repetir lo mismo con otros tres, así a la vuelta de semanas lograrían una reacción en cadena de buenas acciones y de reconocimiento de humanos sobre otros con un efecto multiplicador. La película es muy buena y me anima a plantearle a usted, que al menos podríamos intentar convertirnos en una especie de oasis humano para las personas con las que convivimos cotidianamente y que detectemos que estén necesitadas de afecto y de reconocimiento. Creo que si al menos, cada día tuviéramos en mente hacer algo tan importante, por una persona, tuviéramos menos casos de seres humanos que terminan sus vidas antes de tiempo, que se sienten arrojados al precipio del no-ser, sin la capacidad de construir su propia autoestima y su autoconcepto, ante la indiferencia de todos los que le rodeamos.¿Usted cree que podría hacer la diferencia?
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¡Qué bárbaro, Sergio!
¡Te volaste la barda con esta reflexión! Me gustó mucho. Realmente es un gusto, un gran placer, así como un excelente nutrimento para el alma, la lectura de tus reflexiones y aportaciones en este tu Blog.
Muchas felicidades por el avance y el crecimiento que este espacio muestra cada día que pasa. Particularmente, te agradezco los comentarios a mi persona… No cabe duda que, recordando a Miguel Ruiz en “Los Cuatro Acuerdos”, no tomar personal los comentarios de los demás es un enriquecedor y valioso hábito. Así pues, no tomo personal los halagos que haces a mi persona, sino que me significan la belleza interior que guarda tu alma y que puede provocar emitir tales opiniones.
Un abrazo y que sigan los éxitos.
Norma.