Hocus Pocus
Julio 16, 2007 por Sergio Ismael Moreno Ibarra
Hocus Pocus
El anhelado equilibrio II
Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons.
“Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre el cómo” Nietzsche.
Imagínense poder pronunciar como en las famosas zagas de la serie de Harry Potter Hocus Pocus o si ustedes quieren Abracadabra y transformar nuestros deseos en realidad, suprimir algún mal rato, solucionar algún problema, definitivamente es tentador y se antoja, no importa la edad que se tenga.
Pero independientemente de que creamos o no en la magia, es importante saber que hay acciones sencillas que marcan el rumbo de nuestra vida, sus acciones y su significado. Como explicaba en la entrega anterior, es muy importante saber que nuestros pensamientos pueden ser el origen de muchas decisiones y actos humanos. Pero la conexión que existe entre mente, emociones y cuerpo, también se da a la inversa y podemos al conocer esta relación, utilizarla en nuestro favor.
Dos psicólogos renombrados Ekman y Friesen, citados en el libro genial Blink (Inteligencia Intuitiva) del comunicador Malcolm Gladwell hicieron un experimento en el que identificaron los movimientos que hacemos con la cara. Usaron 2 grupos de estudio, uno de ellos se le pidió recordar momentos de ira, angustia y tristeza, al otro grupo se le pidió seguir una serie de movimientos faciales, sin explicarles, que son los movimientos musculares que nuestra cara realiza cuando estamos enojados, angustiados o tristes. Lo sorprendente del estudio es que ambos grupos, fueron monitoreados en su ritmo cardiaco, presión arterial y algunas otras cosas. El resultado de las mediciones en ambos grupos fue extremadamente similar.
¿Esto que nos revela y aporta? Gracias a este estudio sabemos que las emociones no comienzan al azar sin que intervengamos en ellas. Nosotros podemos decidir, inducirnos o empujarnos hacia un estado emocional y mental a través de nuestro cuerpo. El consejo que extraje después de leer este libro fue, cada vez que esté triste, agobiado, irritado, etc… y caiga en cuenta de ello, puedo optar, con sólo esbozar una sonrisa, levantando los párpados, parándome en forma más erguida, con la cabeza más en alto; de esta forma puedo lograr sentirme mejor ser humano, más feliz. Se que esto suena a magia, pero es real.
Habrá ocasiones en las que nuestros estados anímicos y mentales sean consecuencia de enfermedades, problemas más profundos que no se pueden zanjar de una forma tan sencilla. Pero, es vital, para nuestra salud y nuestro proyecto de vida, saber que al igual que somos lo que pensamos, de igual manera somos lo que sentimos. Nos quedará a nosotros la tarea como siempre, de escoger, decidir que queremos hacer al respecto.
Sergio Moreno Ibarra
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